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domingo, 29 de julio de 2012

Mujeres en la Historia Zenobia Camprubi




Zenobia Camprubi: Hay quien le llama amor a cualquier cosa, a la necesidad patológica del otro, al parasitismo más feroz y destructivo, el escritor Juan Ramón Jiménez premio NOVEL de 1956 necesitaba a su esposa Zenobia Camprubi, pero esto no significa que la quisiera bien o (incluso que la quisiera) ¿puede querer alguien un personaje tan egocéntrico...? parecían la pareja perfecta. Hasta que en 1991 Graciela Palau de Nemes editó y publicó la primera parte del diario de Zenobia ella en la primera parte intenta salvar lo insalvable: la leyenda rosa de amor: solo poco antes de su muerte el reconoció la ayuda y colaboración de su esposa. Cuando ella recibió la noticia del premio de él ya no podía hablar, bien es verdad que al fallecimiento de ella el enloqueció de pena, el murió año y medio más tarde, a su muerte se encontró una libreta que decía . A Zenobia de mi alma este recuerdo de su Juan Ramón.      A partir del exilio de la Guerra Civil Zenobia comenzó a escribir sus diarios, que inició en La Habana en 1937 y que ya no dejó hasta pocos días antes de su muerte. En sus páginas escritas en inglés y en castellano da cuenta de sus quehaceres cotidianos, zurcir la ropa, recibir clases de cocina, ahorrar hasta el último centavo, salir de compras, visitar las cárceles, enseñar a leer y a escribir a las presas mientras Juan Ramón se pasaba el día tirado en la cama. "A Juan Ramón no se le puede dejar solo en absoluto. ¡Él es queridísimo aunque me vuelva loca!". Un día tiene que comprar un hornillo eléctrico porque J. R. tiene frío por la noche y le dura hasta la mañana, otro día ya no puede más y está dispuesta a abandonarlo. Reconoce que haber nacido con la disposición de J. R. ante la vida es un serio problema para su vitalismo porque él solo encuentra alivio parcial en el aislamiento. De La Habana a Nueva York, luego a Miami, hasta recalar en Puerto Rico solo para que se sintiera a gusto al oír el sonido de su idioma. Zenobia se había llevado al exilio un cáncer contraído en 1931. Fue operada en Boston. En las sucesivas recaídas ya no pudo ser atendida por los médicos amigos. Prefirió seguir a Juan Ramón, vencida su última rebeldía. Murió en la clínica Mimiya de Santurce en San Juan de Puerto, el 28 de octubre de 1956, tres días después de enterarse de que le habían concedido el Premio Nobel a su marido. Antes, en el lecho de muerte, con una rosa blanca en la mano había dado las instrucciones oportunas para el bienestar futuro de su poeta.
 Increíble la historia de esta mujer en la sombra..hasta que se pudo publicar su diario no sin antes tener muchas trabas por parte de los familiares  de Juan Ramón. (claro destrozan el mito de amor y marido perfecto)

4 comentarios:

  1. Buenos días Esperanza, gracias por las palabras que me dejas en mi casa.
    Pues tampoco conocía esta historia. Vemos cuán difícil es ser realmente feliz en un matrimonio, y a la vista está, sólo ella se daba por entero a Juan Ramón, Pero al final . cuando uno se da cuenta de lo ha perdido se da cuenta de sus egoísmos.
    Con ternura
    Sor,Cecilia

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  2. Una mujer enamorada es capaz de cualquier cosa y ninguna historia de amor es perfecta ni existe la pareja ideal... creo que siempre una parte tiene que dar un poco más que la otra o irse turnando según las distintas etapas de la vida
    Me ha gustado mucho recordar a Zenobia contigo
    Un Abrazo

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  3. Hola Esperanza
    Esta historia ya la conocía porque la publiqué en mi blog de retratos, cualquier día la vuelvo a editar porque es terrible, el egocentrismo de ese hombre me subleva... qué lástima porque fue un grande de la literatura.
    Un beso querida amiga.

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